miércoles, 5 de mayo de 2010

De madre, hijos y animales "inteligentes"

Imágenes y lectura para compartir en familia y aprender


Muchas veces pareciera que los animales nos enseñan cómo ser humanos.


Las vacas disfrutan resolviendo problemas, los pájaros chinos no entienden el idioma de los estadounidenses, las ovejas pueden entablar profundas amistades, los perros y ratas ríen, los chimpancés son solidarios... Según los últimos estudios, los animales se parecen a las personas mucho más de lo que imaginamos, en materia de sentimientos, lenguaje y relaciones.


Compartimos sentimientos...

Suele afirmarse que algunos animales parecen inteligentes y que muchas mascotas terminan pareciéndose a sus dueños, pero los indicios científicos van más allá y apuntan a que los animales de compañía ofrecen mucho más que eso, y que algunas fieras no son salvajes sino bastante civilizadas.
Además, si conociéramos los sentimientos del ganado, muchos nos replantearíamos nuestros hábitos de comer carnes y filetes.

Muchos animales son capaces de desarrollar sentimientos complejos, de sufrir cambios de ánimo y humor, de sostener comunicaciones de distintos niveles e incluso tienen personalidades que los diferencian uno de otros.
Es lo que sugieren una serie de recientes investigaciones y descubrimientos, que demuestran que llamar bestia o bruto a una persona a veces puede considerarse un elogio para el humano, o en el peor de los casos, un insulto para el animal...

Antes de decir de alguien que "es un bicho", piénselo mejor.

Las reses dicen ¡Eureka!:

Las vacas se lo pasan bien solucionando problemas, según aseguran algunos participantes de la Conferencia Internacional sobre el Sentimiento de los Animales, que organizó en Londres la organización CIWF Trust dedicada a hacer campañas en defensa de los animales de granja.



Un grupo de expertos dirigido por Donald Broom, profesor de bienestar animal en la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, reunió a un conjunto de vacas en un corral especial, cerrado por una palanca que los animales debían apretar correctamente para salir a un campo lleno de alimentos.




Los investigadores percibieron muestras de satisfacción en las vacas cada vez que lograban entender cómo funcionaba el mecanismo: Tuvieron una respuesta entusiasta, su ritmo cardíaco creció y aumentaron las posibilidades de que saltaran o galoparan hacia los alimentos, "como si dijeran, ¡Eureka!, he descubierto cómo resolver el problema", según explicó el doctor Broom.


Muchos animales son capaces de desarrollar sentimientos complejos, de sufrir cambios de ánimo y humor, de sostener comunicaciones de distintos niveles e incluso tienen personalidades que los diferencian uno de otros.
¿Sabías por ejemplo, que en muchos tambos ponen música clásica para que las vacas produzcan más leche?

Las ovejas se hacen amigas:

"Los seres humanos le atribuimos emociones a un bebé, pero se las negamos a una oveja o a un chimpancé", ha señalado en la conferencia británica, la doctora Marian Dawkins, catedrática de la Universidad de Oxford.




Para el académico Marc Bekoff, de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, "los animales no son objetos insensibles ni hay que tratarlos como autómatas: probablemente sienten emociones como el miedo y la ira o pueden entablar amistades profundas como sucede con las ovejas".

Según Bekoff, "lo que los animales sienten es muy importante, ya que tratan de negociar su supervivencia en un mundo dominado por los humanos y con frecuencia abusivo, en el que no son más que peones de nuestros esfuerzos incesantes y obsesivos por controlar sus vidas para nuestro beneficio, no el de ellos".

Los chimpancés son altruistas:

La famosa especialista en primates Jane Goodall ha dicho, en la conferencia londinense de la CIWF Trust, que hay que redefinir la forma en que vemos a los animales, tanto a los domésticos como a los salvajes.

"Tenemos que entender que no somos los únicos seres en este planeta con mentes y personalidades", explica Goodall, quien ha pasado cuatro décadas y media estudiando a chimpancés en Africa y, asegura que se parecen mucho a los seres humanos.




"Ambos tienen la capacidad de cometer barbaries y también son capaces de un gran altruismo", ha explicado la experta, que ha visto a chimpancés ayudar a otros que tenían miedo, habían quedado huérfanos o heridos, demostrando "un cuidado y una compasión que es indistinguible de la nuestra".

Las aves orientales no entienden a las americanas:

China ha importado una máquina de cantos de pájaros fabricada en Estados Unidos para asustar a las aves en el aeropuerto de Pekín, aunque estas no reconocieron el ruido y se negaron a marcharse.

Según el diario Beijing Evening News, el equipo para la dispersión de pájaros había grabado el canto de los pájaros estadounidenses y los sonidos de algunos enemigos naturales de los pájaros, pero "los pájaros locales no entendieron el idioma extranjero".
Así que expertos chinos han decidido "traducir" el canto de seis aves estadounidenses al de sus homólogas chinas, y están grabando los cantos de pájaros que son comunes en Pekín.

Humor de perros... y de ratas:

Muchos animales pueden tener sus propias formas de reírse, según un informe publicado en la revista científica Science, por el profesor Jaak Panksepp, quien asegura que algunas especies emiten sonidos que se asemejan a la risa humana.

Este profesor de la Bowling Green State University de Ohio, en Estados Unidos, explica que los circuitos neurológicos para la risa existen en partes "antiguas" de nuestro cerebro, cuya estructura general compartimos con muchos animales.



Por ejemplo, los jóvenes chimpancés emiten fuertes jadeos y chillidos mientras juegan a perseguirse unos a otros, y al jugar las ratas producen sonidos que se asocian con sensaciones emotivas de carácter positivo.

Cuando se les hace cosquillas, las ratas se muestran socialmente ligadas a los humanos y rápidamente condicionadas a buscar esas cosquillas, explica el neurólogo.

Además sugiere que los chillidos podrían provocarlos los circuitos nerviosos del cerebro que liberan el neurotransmisor dopamina, los cuales también se "encienden" en el cerebro humano durante situaciones divertidas.

La personalidad de las mascotas:

El doctor Sam Gosling, de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, asegura que los perros presentan grandes diferencias en personalidad y para demostrarlo, ha diseñado una prueba que evalúa el carácter canino, del cual se desprende que los dueños y sus mascotas suelen tener personalidades similares.

El estudio agrupa a los perros en cuatro categorías: niveles de energía, afección-agresión, ansiedad-calma e inteligencia-estupidez. Cada rasgo comprende extremos positivos y negativos.




Gosling ha encontrado diferencias de personalidad de una raza a otra, y, también entre en perros de una misma raza.

Este experto le preguntó a los dueños de perros que clasificaran a sus mascotas dentro de los cuatro rasgos de personalidad y después le pidió a extraños que hicieran lo mismo con estos perros.

Los niveles de ansiedad-calma los ha medido al estudiar la reacción de los perros al ver a su dueño alejarse con otro can, y para medir su inteligencia se utilizó su habilidad para recuperar una galleta debajo de una taza.

Estos rasgos fueron adaptados de modelos empleados en psicología para evaluar la personalidad humana.

Fuente


Los bonobos saben decir que no

Kimia y su cría de cuatro semanas, en el zoo de Cincinatti. | Al  Behrman

Kimia y su cría de cuatro semanas, en el zoo de Cincinatti. | Al Behrman

Ya se conocía su capacidad de avisar a sus compañeros de un peligro ladeando la cabeza, pero es que los bonobos son cada vez más humanos. Un vídeo de la BBC muestra a una madre de esta especie que sacude la cabeza para indicar a su cría que no debe jugar con la comida.

Este gesto común a humanos y simios podría ser una reminiscencia evolutiva, según aventura la revista alemana Primates.

"Es la primera vez que se observa este tipo de comportamiento preventivo", ha declarado a la cadena británica Christel Schneider, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, en Leipzig (Alemania). En el estudio colabora también la Universidad Freie, de Berlín.

Los simios africanos de gran tamaño, como los bonobos (Pan paniscus) y los chimpancés (Pan troglodytes), son conocidos por sus gestos de cabeza para comunicarse con otros miembros del grupo.

También es frecuente que los bonobos indiquen con la cabeza que quieren iniciar una interacción o un juego con otros miembros de su comunidad. Sin embargo, este es el primer estudio en el que se toman imagenes de un mono que sacude su cabeza en un contexto negativo para prevenir del comportamiento de otro miembro de su especie.

Fuente

Y si hablamos de las madres...

Las madres de las orcas y los delfines permanecen despiertas constantemente durante los primeros meses de vida de su cría. Aún hay cuidados más delicados, como el que brinda la madre morsa a su recién nacido, al bañarlo exhaustivamente con el equivalente animal a besos y abrazos.



Ven bajo mis alas

Pocas expresiones transmiten mayor idea de protección. El plumón con el que nacen la mayoría de las aves no es suficiente para abrigarlas cuando ya no cuentan con el cascarón, y esta es la forma que tienen los adultos de defender a sus polluelos tanto del frío como de los depredadores. Además, ese techo natural les impide mirar hacia arriba cuando llueve, y que las gotas de lluvia les tapen los orificios del pico. Estos gansos del Canadá reúnen hasta 7 hermanos bajo una hembra.


No hay comentarios:

Publicar un comentario